¿Cuál será el vendedor más exitoso?

Escrito: network marketing
El vendedor mas exitoso

¿Cuál será el vendedor más exitoso, el más seguro? Este no es exactamente el caso.
El trabajo del vendedor también se compone de cuentos, anécdotas, tal vez incluso fantasías. Queremos hablarte de uno de estos últimos, que sin embargo tiene un gran fundamento de realidad.

Hoy soy un vendedor que quiere contarte su historia. Pero, en el momento en que comienza esta historia, no sabía nada sobre ventas.
Fui contratado, precisamente como vendedor, por una empresa que vendía productos de consumo duradero, maquinaria de oficina.

Historial de trabajo

Obviamente, estaba feliz de haber conseguido un trabajo, pero realmente no me sentía predispuesto a vender. Pero no importaba, un trabajo es un trabajo y tenía una esposa joven e hijos pequeños que mantener.

Me dieron, en la oficina, un pequeño escritorio y un teléfono con el que contactar a los clientes potenciales, me propuse contactar con 20 clientes potenciales al día.

Programe el trabajo de 20 clientes potenciales todos los días

Comencé mi trabajo haciendo llamadas telefónicas, en las que me presenté y posteriormente propuse mi empresa. En cambio, dediqué la tarde a visitas a clientes o, a organizar el envío de material ilustrativo, a personas con las que me había puesto en contacto telefónicamente en otros lugares.

En el escritorio frente a mí, había un vendedor que era muy bueno, un día, sin que el se diera cuenta, conté sus contactos telefónicos. Había hecho 83 en una mañana. ¡Un vendedor nato!

Bueno pero errático en el trabajo

A menudo se ausentaba porque organizaba visitas, incluso por la mañana. Siempre estaba en movimiento. También acudía a menudo a nuestro director, porque la empresa lo consideraba muy bueno.

Hizo de todo, también habló con transportistas y proveedores. Un verdadero volcán. A menudo, nadie se sorprendía, que estuviera fuera de la oficina quién sabe dónde.

El vendedor más exitoso: escondite emocional

Lamentablemente, en la oficina nadie sabía qué responder a los clientes, a quienes lo llamaban, se contestaba que no estaba disponible en ese momento y no sabíamos cuándo volvería. En ese momento, los teléfonos celulares aún no existían.

Sin embargo, cuando él estaba en la oficina, lo miraba extasiado, mientras yo hacía mis 20 llamadas de contacto diarias, miraba de reojo, para aprender de sus respuestas de fantasía a los clientes, cómo salía de los problemas y de las solicitudes de los clientes, lo que le habría ralentizado sus actividades.

El superventas se perdió para siempre

Para él, la relación con el cliente terminaba cuando lo había conquistado. Por otro lado, vendíamos bienes duraderos y, una vez vendidos, los clientes no los volvieran a comprar.

Para contarlo todo, es un cuento largo, terminaré mañana. Probablemente terminaré pasado mañana.

Estimular a los clientes y a nosotros mismos

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